Memorias del Curso Europeo Pachi Tanglang 2016

 

Por Robin Cañelles

 

El pasado 23 de marzo recibimos al Maestro Su Yu Chang en Barcelona con motivo del curso Europeo Pachi Tanglang 2016. Nuestro profesor, Guillermo Arroyo, hospedó al Maestro en su casa a su llegada a Barcelona. Este año teníamos especial ilusión porque tras tres ediciones del curso europeo, iba a tomar lugar por primera vez en Catalunya por decisión del Maestro. Desde meses mis compañeros se entregaron incondicionalmente a la preparación y organización del curso. Todos pusimos de nuestra parte pero siento especialmente admiración por la actitud, trabajo y humildad de mis compañeros. Todos los que llevamos años en la escuela Pachi Tanglang sabemos cuán valiosas son las visitas del Maestro, pues son sinónimo de crecimiento y evolución, así como de enseñanza permanente. La mayoría tenemos vidas muy ligadas a los hábitos y rutinas de occidente pero sabemos que en los cursos nos deshacemos totalmente de esos lastres para centrarnos en la toma de consciencia y trabajo de nuestras energías.  Además gracias al curso nos reunimos todos los alumnos de Europa (Holanda, Mallorca, Inglaterra, Noruega) e incluso de ultramar. En esta ocasión tuvimos además la privilegiada presencia de tres alumnos del Maestro que residen en Taiwán con él: Anzhe 安哲,Cuibai 翠柏 y Zhengong  真功. No cabe decir que todo lo que hace el Maestro lo hace pensando en nosotros y no solo trajo consigo nuestros compañeros de Taiwán sino que además transportaron para la ocasión doce lanzas de Pachi. Muchos de nosotros pudimos practicar por primera vez con esta lanza gracias al esfuerzo del Maestro que además las obsequió a las escuelas de Europa al final del curso. Pero vayamos por pasos y empecemos con el re-encuentro que tuvo lugar en Barcelona el 23 de marzo.   

 

La gran parte de alumnos de Barcelona nos reunimos ese día al mediodía junto con alumnos ya llegados de Holanda e Inglaterra. Fuimos todos al Tibidabo, montaña desde la que se aprecia toda la ciudad y en la que todos pudimos disfrutar del cielo despejado y de la buena energía de la montaña. El siguiente destino para muchos de nosotros ya fue la casa de colonias Cal Mata, situada en Saifores (el Penedès) y donde pasaríamos el resto del curso. Se trata una gran masía amurallada que en su día fue también bodega de vinos para finalmente convertirse en centro de la divulgación  de la educación pública y laica. Actualmente es una casa de colonias y en especial el sitio con todo lo que andábamos buscando: tradición, recogimiento, un gran pasado, tranquilidad, naturaleza y unas instalaciones sobradamente equipadas para nuestras necesidades. Esa misma noche llegaron el resto de alumnos en coches y un autocar alquilado para la ocasión. Disfrutamos así de nuestra primera cena juntos en un comedor en el que compartiríamos muchos buenos momentos y emociones.  

 

Al día siguiente y tras pasar la primera noche juntos, empezó oficialmente la enseñanza del curso. Mientras que mi compañero Alberto y yo fuimos a comprar cosas de última hora, nuestros compañeros empezaron el aprendizaje del esquema de Pachi: “Pachi Líen Huan Chuan Mu”. Al entrar en la sala y ver más de cuarenta personas ejecutando los movimientos de Pachi, sentí una contundente energía, auténtica, viva y elegante. Esa mañana la dedicamos a aprender el esquema suelto. Un esquema repleto de técnicas y movimientos de gran valor en este estilo. La tarde la dedicamos a algo totalmente nuevo para muchos de nosotros, la lanza de Pachi (Liu Hoe Ta Chiang). Ver al Maestro en la gran explanada  de la masía, rodeado de las lanzas apuntado al cielo y de sus alumnos, fue una gran estampa. Sin duda la lanza de Pachi exige tener consciencia del movimiento para que en vez de ser pura mecánica, sea una extensión de nuestro cuerpo. Para sorpresa y alegría 

de todos, el maestro guió la práctica largo rato con tono firme y decidido. Este primer contacto con la lanza movió partes en mi cuerpo de las que tenía poca consciencia. Además, observar a todos mis compañeros practicando con las lanzas fue otra gran experiencia y enseñanza. Esa noche y como es costumbre en el Maestro, nos reunió para charlar, beber y filosofar. Nos mostró cómo interpretar el I-Ching y sin apenas darnos cuenta entrelazó temas existenciales, terrenales y espirituales con alegría y gran corazón.  

 

El segundo día del curso proseguimos con el esquema de Pachi, que aprendíamos con gran detalle gracias a la excelente demostración y ayuda de los alumnos de Taiwán que nos motivaban constantemente con su entrega, respeto, energía y esfuerzo. Por la tarde proseguimos con las técnicas básicas de lanza las cuales exigen máxima concentración y voluntad de superación. Esa misma tarde merendamos como ya es costumbre y casi por sorpresa, se organizaron los exámenes de nuestros tres compañeros de Barcelona, amigos que llevan mucho en la escuela pero que conocían por primera vez al Maestro. Presenciar los tres exámenes fue un momento único e íntimo para la escuela. Los tres hicieron exámenes dignos de ver y disfrutar, demostrando su compromiso sincero y su estima hacia el kung-fu. Fue una tarde distendida y de gran recompensa para nuestros tres compañeros. No cabe decir que todo ese buen ambiente se reflejó en la cena y es que las comidas  mejoraban día a día en ambiente, calidad y disfrute general.  

 

El tercer día empezamos a aprender la pareja del esquema “Pachi Lien Huan Chuan  Mu”. Buscamos cada uno una pareja y empezamos a encadenar técnica tras técnica al compás de la talentosa pareja de Taiwán. Tras una intensa mañana de máxima concentración se organizó en el exterior una barbacoa difícil de olvidar. Una serie de mesas se extendían a lo largo de la explanada bañada por el sol de la primavera, mientras  verduras y carnes recién pasadas por las brasas desfilaban para gozo de todos. Esa misma tarde tuvieron lugar los exámenes de los alumnos de Holanda y Mallorca, reflejo de la buena forma de todas las escuelas europeas. Por la noche despedimos nuestra grandísima y querida compañera y directora de la escuela de Noruega, Marit Ramberg que se volvía a su país para seguir cumpliendo con sus obligaciones.   

 

El cuarto y último día fue duro pues por un lado nos quedaba el reto de terminar la pareja de Pachi y por el otro el de digerir que en pocas horas nos despediríamos del Maestro. Dando el último empujón, logramos terminar el esquema aunque de forma abreviada, pero conscientes del gran efecto que podía tener en nosotros el buen aprendizaje de este esquema. Tuvo lugar una última reunión muy emotiva en la que todos dijimos nuestros nombres y cuanto tiempo llevábamos en la escuela. El Maestro aprovechó para recordarnos que sus escuelas y casa en Taiwán son para disfrute y provecho de todos sus alumnos y nos expresó su ilusión de que fuéramos a visitarle. Después de una intensa sesión de fotos pasamos nuestra última comida juntos. Por la tarde llegó el autocar para llevar al grupo de Mallorca y con el que iría el Maestro, acompañado de Francisco Orejudo (Paco) y del resto de alumnos mallorquines. Nosotros pasamos la tarde con el grupo de Holanda con el que nos fuimos de tapas a Castelldefels para luego ir directos al Prat.  

 

Cada curso Europeo nos une más como escuela y gran familia, pero sin duda estar con el Maestro y el resto de alumnos, todos juntos, permite sentir la paz y autenticidad de la escuela de kung-fu Pachi Tanglang. Estos cursos sacan lo mejor de las personas y el espíritu de superación y colaboración que reside en todos nosotros. El Maestro, con su energía y presencia nos muestra que todo es posible y que todo se puede conseguir si sacamos el kung-fu que albergamos en nosotros. ¡Muchas gracias Maestro por su gran corazón y dedicación incondicional!