Un ejemplo para todos

EN MEMORIA A NUESTRO COMPAÑERO NODA HISATAKA 

                                                                                                                                    por I Ting Su

 

Quiero recordar, que fue hace aproximadamente 21 años, papá, el Maestro Su Yu-Chang, me avisa que viene un alumno japonés a nuestra casa. Entonces vivíamos en Caracas, Venezuela. Era cuando por primera vez, vi a Noda Hisataka. Él vino a nuestra casa, vió los objetos que teníamos en casa, muchas armas. Reconoció de qué se trataba cada uno de los objetos. Pero lo que más me sorprendió a mí, era que reconoció la letra del Maestro Liu Yun Chiao que estaba escrita en un abanico, colocado encima de mi piano. Me dijo: “Esa es la letra del Maestro Liu”. Yo le dije, con mi ignorancia: “No!?” Él me afirma: “Seguro que sí”. No recordaba de su cara, sólo recordaba que me parecía tan raro, que un japonés viene desde tan lejos, para reconocer los objetos de nuestra casa, y que además sabía más que yo. Hoy en día, comprendo que, desde entonces ya estudiaba e investigaba sobre Artes Marciales, en primera persona.

 

No volvimos a coincidir, hasta el año 2000, en el Curso Internacional de Pachi Tang Lang, que se celebró en Taiwán. Entonces, él ya lideraba un buen grupo de alumnos japoneses. Yo tenía poca idea sobre él, solamente tengo referencia vaga, por los vídeos de Artes Marciales que editaba. Los había visto, eran de los mejores que se habían hecho hasta entonces. Pensaba que, claro, es que “made in Japan; Sony, Panasonic, etc.” Sin embargo, no solamente es la tecnología, sino la veracidad del contenido, el trabajo tenaz que hay dentro, el conjunto de ello, que reflejaba correctamente los estudios de Pachi Tanglang.

 

Es de destacar que en los cursos internacionales, si empezábamos a tal hora, él, con o sin sus alumnos ya habían hecho las primeras prácticas previo a todos los demás. Así también me impresionaba, lo fiel y correcto que actuaba bajo las órdenes del Maestro Su. Rapidez, eficacia y exactitud. Es un alumno y profesor, dedicado al 100% a las enseñanzas de Pachi Tanglang, tanto a nivel práctico como a nivel teórico-histórico.

 

Noda  fue siempre muy hospitalario con los alumnos invitados de otros países. No faltaban detalles y atención en los cursos que organizaba. Si hubo anteriormente guerra entre Japón y Taiwán, no es culpa de nuestra generación, entre las personas de Pachi Tanglang se han demostrado que la paz y el amor es posible entre ambos países. Y, así también se extiende a otros países. Los amantes de las Artes Marciales también somos amantes de la paz mundial.

 

Las Artes Marciales no solamente es para que seamos longevos, o grandes boxeadores, no son sus únicos objetivos. Ejercitamos nuestro cuerpo, pero también nuestra alma (corazón). Aprendemos a ser fuerte por fuera y por dentro. El espíritu marcial no se valora por los años de vida, sino por cómo la hemos vivido. Noda San se fue repentinamente, sin despedirse, con la humildad que le caracterizaba. Trabajaba al lado del Maestro, detrás del telón; y así mismo quería irse silenciosamente, en un momento que sabe que ha culminado su trabajo en ésta vida. Ha dejado un buen legado para seguir apoyando a todos los alumnos de Pachi Tanglang y practicantes de Artes Marciales. Su humildad es la glorificación de su constancia, trabajo y honestidad. Éste es el espíritu de un guerrero marcial, en cuerpo y alma. Todos sabemos cuál es nuestro día de nacimiento, sin embargo nadie sabemos cuándo nos moriríamos. Ojalá, que mi último día de vida, sea como él, en paz y tranquilidad, con la sensación de haber hecho bien, lo que tengo que cumplir en ésta vida.

 

En memoria a un gran compañero y guerrero marcial.